Resumen: Su regreso como Rey y Amigo

by ojohnson on junio 27, 2008

Lección 13:  “Su regreso como Rey y Amigo”Jesus coronado

Para el Sábado 28 de Junio de 2008

El versículo para memorizar dice: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Heb. 9:28).

OBJETIVOS:
1. Saber que Cristo vuelve ya, como lo prometió; y que nuestra espera, ahora viva y activa, pronto será la realidad eterna y gloriosa  de nuestra redención, sin temor ni temblor alguno.
2. Sentir de Cristo el abrazo redentor y la aceptación misericordiosa que nos transforma, justifica y santifica; mientras esperamos su venida en gloria.
3. Decidir vivir en Cristo una vida expectante en una esperanza viva y activa que provea, aun para otros, seguridad y confianza en la promesa bienaventurada de su regreso glorioso.

VERDAD CENTRAL:
El Día de Expiación para Israel tuvo su propósito salvífico, bien definido, como lo tiene el día del regreso de Cristo y la esperanza bienaventurada de redención eterna para la humanidad, que muy pronto será una realidad en la experiencia propia de cada uno y en la comunidad de la fe. Entretanto este propósito salvífico quede definitivamente concluido, dos grupos serán definidos: Mientras unos rechazan abiertamente la gracia misericordiosa  redentora y viven sin esperanza, la iglesia, que como la esposa se prepara para el encuentro glorioso con su amado Cristo Jesús –quien muy pronto viene para poseerla como tal– espera  expectante, pero no sin esperanza, sino bienaventurada, por una fe viva y activa, en vínculos redentivos a favor de otros a fin de incorporarlos entre los que sin temor testifican de su amor y anhelan su venida en gloria.

ENSEÑANZAS:
1. Una espera expectante: ¿Cómo puede una espera ser realmente expectante? La promesa redentora para la humanidad, definida claramente en el Edén y posteriormente al Israel en los símbolos del santuario y confirmada por Cristo mismo después del Calvario; es sin lugar a dudas una esperanza bienaventurada, que nos motiva a mantener la expectativa gloriosa de su magnificencia en Cristo. Muy pronto esa obra redentora de Cristo, se concluirá. Él regresará y esta promesa será una realidad; lamentablemente muchos rechazan, otros ignoran aún esta bendición, pero para quienes realmente se han preparado aceptándola con fe, ésta es una espera maravillosamente expectante.
Génesis 3:15; Lucas 12:40-48; Tito 2:11-13; 1 Pedro 1:3-8; Lucas 12:40-48; Tito 2:11-13; Hebreos 9:28;1 Pedro 1:3-8

2. Una espera sin esperanza: ¿Cómo podemos dar una esperanza a los que viven sin esperanza en Cristo? La preparación para la expiación en Israel, como ahora, infunde el temor y la incertidumbre de ser perdonados y aceptos. Esto retiene a muchos alejados de la gracia; otros aun van más allá, y rechazan toda oportunidad de la misericordia divina en aras de una libertad que lamentable y orgullosamente ostentan; identificándose con el enemigo de sus propias almas, viviendo sin ley y sin esperanza. La ley divina es la única que otorga verdadera libertad; su obediencia en la experiencia fiel de Jesucristo es nuestra única esperanza de salvación. Compartamos esto por precepto y ejemplo.
Mateo 24: 30, 37-39, 40-51; 25:31-33, 41; Lucas 17:26-30; 2 Tesalonicenses 1:6-9; Hebreos 12:25-29; 2 Pedro 3:10-12; Apocalipsis 1:7; 6:15, 16.

3. Una espera bienaventurada: ¿Es la Segunda Venida de Cristo una esperanza bienaventurada? La gran esperanza bienaventurada de la Segunda Venida de Cristo; es realmente una esperanza bienaventurada, porque en ella se fundamenta nuestra fe. Por tanto es nuestra responsabilidad identificarnos con Cristo en ella a fin de atraer a otros a esa identidad en una perspectiva de espera feliz, y segura. “Vendré otra vez, y os tomaré… para que donde yo esté; estéis vosotros también”. Esto significa que esta será su venida en gloria, porque es definitiva en el triunfo contra el mal. Y quienes se han apartado del mal, triunfarán con Cristo por la eternidad.
Mateo 24:31; Lucas 21:28; Juan 14:1-3; Hechos 1:11; Filipenses 3:20, 21; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 7:9, 10, 13-17.

4. Una espera viva, activa: ¿Cuan identificados debemos estar en la esperanza de salvar a la humanidad? La misión salvadora de Cristo es para y por toda la humanidad. Él anticipó en detalles cada una de las cosas por suceder. Al ascender al cielo después de su sacrificio en nuestro favor, Él delegó este privilegio a sus representantes; quienes en forma viva y activa deben compartir esta esperanza y tal cual el Israel antiguo debió ser luz para otros. Nosotros hemos de iluminar al mundo, viviendo por El y para El, a fin de modelar el estilo de vida del cielo. Y así atraer a muchos a su encuentro glorioso, identificados en esa bendita esperanza, y en la certeza eterna de la salvación.
Éxodo 3:10; 15:26;  Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21.

5. Una espera segura y confiada: ¿Cómo estar preparados para el día del Señor? El plan divino de salvación muy pronto concluirá, y la preparación, es importante y fundamental. El Señor vendrá y no podemos ignorar cada una de las señales evidentes  a ello, por tanto hemos de estar preparados para no alarmarnos, pero tampoco ser negligentes ante los sucesos que día a día nos declaran el día del Señor viene. Cristo, nuestra esperanza, nos demanda sumisión y obediencia, fidelidad y lealtad; a sus mandatos divinos para permanecer completamente libres y sin ningún temor. ¿Estas listo para su encuentro?
Génesis 3:15; Isaías 40:8; Gálatas 4:4; Daniel 9:24-27.

APLICACIÓN PERSONAL:
La misión divina del propósito redentor, pronto llegará a su fin ; Cristo, en su función intercesora, pronto concluirá y, vestido de sus ropas reales, descenderá como Rey de reyes y Señor de señores para restaurar definitivamente las relaciones entre Dios y la humanidad, en una identidad de amigos para siempre. Pero entre tanto, en esta condición de espera, hemos de permanecer:  1) Expectantes en oración. 2) Confiados en su Palabra. 3) Compartiendo su amor activamente. Porque solo así ésta será una bienaventurada esperanza y la gloriosa victoria de Cristo, nuestra victoria de amor.
© Cora Duma Escobar de Villareal

Sobre el autor: Osvaldo Johnson

Fundador y editor general de este lugar, fiel amante de Dios y estoy en busca de una piedrita con mi nombre en un día no muy lejano.

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