Resumen: La ternura de su amor

by ojohnson on May 30, 2008

Lección 9: “La ternura de su amor”Jesus abrazando

Para el Sábado 31 de Mayo de 2008

El versículo para memorizar dice: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:36).

En esta semana debemos de aprender a:

  1. Saber que Jesús fue muy compasivo en su relación con la gente que lo rodeaba.
  2. Sentir que la compasión del Señor en tu propia vida.
  3. Hacer el esfuerzo de reflejar la bondad del Salvador en tu propia relación con la gente.

“El que no ama no a conocido a Dios, porque Dios es amor,” es la bella verdad declarada por el apóstol Juan. La principal característica del Señor es su carácter lleno de amor. En este tema veremos algunos pasajes de la vida del Maestro, que nos mostrarán diferentes perspectivas de su maravilloso amor por aquellos a quienes vino a salvar.

La mujer sorprendida en adulterio. Juan 8:2-11
Traté de ubicar esta historia en la versión inglesa NEB ¡Y no encontré el pasaje! Estaba ubicado al final de San Juan. Algo parecido pasa en otras versiones modernas. ¿Por qué? Porque este pasaje, aunque considerado verdadero y canónico, no aparece o aparece ubicado en otros lugares de San Juan o incluso como parte de San Lucas, en varios de los manuscritos más antiguos y confiables que tenemos del Nuevo Testamento. También debemos mencionar que aunque muchos piensan que esta mujer fue María Magdalena, probablemente no era ella. Este episodio nos ilustra el profundo amor de Jesucristo por la humanidad caída. En primer lugar, él ama a aquellos que son conscientes de vivir en el pecado. Jesús nos mira con misericordia, como miró y trató a esta mujer. No la condenó, le salvó la vida, la perdonó y le pidió que siguiera un nuevo camino, el camino cristiano apartado del mal. En segundo lugar, Jesús ama a aquellos que siendo pecadores piensan que son justos y capaces de condenar a alguien. El Salvador busca llegar a nuestros corazones mostrándonos nuestra situación por medio de la obra del Espíritu Santo en el corazón que convence de pecado al hombre y nos constriñe a buscar la justicia verdadera en Cristo. No podemos engañar al Señor, él sabe cómo está el registro de tu vida en Cielo. Pero también sabe que puede limpiarte de todo pecado, porque nos amó primero.

Por los niños, Mat 18:2-6
En los tiempos bíblicos los niños eran sujetos a diversos tipos de maltrato, abuso y muerte, sobre todo en las culturas paganas que circundaban a Israel. Los israelitas no escaparon de caer bajo esta influencia cultural y religiosa. Cuando el Mesías apareció, una de las cosas más lindas que manifestó fue su tierno amor y el trato considerado que brindó a los niñitos. Frente a una sociedad que no los consideraba debidamente hasta haber alcanzado cierta edad, el Señor afirmó que aquellos que son como niños pequeños podrán entrar en el Reino de los Cielos. De esta forma, Jesús exaltó la sinceridad y la confiada dependencia de un niño, como el ideal de nuestra relación con el Padre. Al decir estas palabras también puso en su Pueblo la responsabilidad de hacer lo posible para llevar a los niños al Reino. Sabiendo que hasta el fin de la historia el diablo y sus seguidores atacarían a los pequeños para arruinarles la vida lo antes posible, Jesús subrayó la condena final para tales perversos.

La familia de Lázaro
La amistad de Jesús con la familia de Marta, María y Lázaro de Betania nos muestra la posibilidad real que tenemos de sentir al amor de Cristo en nosotros. Ellos recibieron a Jesús decididamente en sus vidas, buscaron comprender y aceptar su mensaje, le sirvieron de corazón y aprendieron a depositar sus cargas sobre el Camino, la Verdad y la Vida. Jesús les dio cariño y la seguridad de su amistad. También los reprendió para salvarlos, expresando la reprensión claramente, pero con el mayor tacto posible. Así nos trata Jesús. Reprender con sincera crueldad no es una cualidad cristiana.

Sus enemigos, Mat 5: 44-48

Jesús nos enseñó a amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos persiguen, orar por los que nos maldicen. Tal vez este es uno de los mayores frutos del Espíritu Santo. Esta manifestación de amor hacia el que nos odia no es natural a nuestra naturaleza. Es un verdadero don del Cielo, que hay que pedir con mucha fe.

Por Israel, Mat 23:25-37
Jesús podía haber nacido en cualquier lugar de la tierra. Él no vino a salvar a una nación sino al mundo entero. Pero vino a los suyos, al Pueblo que había recibido la luz de la Palabra para predicarla al mundo. La salvación no tuvo como único actor a Jesús, sino a muchos que invirtieron mucho para que la misión tuviera éxito. Por esto Jesús consideraba a su Pueblo como la niña de su ojo. Siempre trató de corregirlo y llevarlo por el camino correcto. Debido a nuestras debilidades, necesitamos ser reprendidos y hasta castigados para entender y volver al camino correcto. Si siendo Pueblo pensamos que no hay nada que reprender y que todo va bien, no vemos las vigas que cuelgan de los ojos de la iglesia por nuestra culpa ¿Qué hacer? Empezar a tomar las decisiones correctas sin temor, acercándonos lo más posible al rumbo trazado por la palabra inspirada por Aquel que nos amó primero.

Pr. Walther Ruiz
Loma Linda, mayo de 2008.

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