Resumen: La sabiduria de sus enseñanzas

by ojohnson on April 25, 2008

Leccion3

Lección 4: “La sabiduría de sus enseñanzas”

Para el Sábado 26 de Abril de 2008


El versículo para memorizar dice: “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mar. 1:22).

En esta semana debemos de aprender a:

  1. Saber reconocer que Jesús mostró compasión por la gente común, incluyendo a los más débiles de la sociedad.
  2. Sentir un deseo de ministrar a la gente en forma personal, como lo hizo Jesús, y alimentar ese deseo.
  3. Hacer que nuestra vida sea de humildad, al perdonar a otros como nosotros hemos sido perdonados.

Jesús vino a mostrarnos el camino a la salvación. Mucha gente lo seguía por los milagros que él realizaba. Hoy sucede lo mismo, hay personas que se acercan a la iglesia interesadas solamente en algún beneficio material: ropa, comida, dinero. Y lamentablemente, algunas iglesias piensan que hacer evangelismo es solamente proveer ayuda material. Incluso alguien afirmó que es tarea de los cristianos alimentar a las personas. Citan fuera de contexto las palabras del Señor: “dadles vosotros de comer,” cuando en realidad lo que el Salvador quería es que los discípulos entendiesen que sus esfuerzos humanos no podían satisfacer las necesidades de los demás. Que la única forma de que esas necesidades fueran satisfechas era a través de él: “Traédmelos acá” (Mat 14:16-18). ¿Quieres alimentar al mundo entero? Llévalo a Cristo.

Los milagros eran sólo una parte pequeña, quizá únicamente una aplicación, del mensaje central que Jesucristo vino a predicar: “Arrepentíos por que el Reino de los Cielos se ha acercado” (Mat 4:17). Algo especial había en las palabras del Maestro de Galilea. La Biblia nos dice que “las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mat 7:28,29). La autoridad del Señor emanaba de su Padre, no era una enseñanza impersonal. No era un pan seco en el desierto. Era Agua viva y el Pan vivo que descendió del Cielo para satisfacer hasta saciar el alma de todo hombre.

Acerca de ser discípulo, Mat 5-7
El Sermón del monte es un llamado a ser buenos discípulos de Cristo. Es el sermón que escucharon los doce inmediatamente después de haber sido elegidos para servir al Maestro. Dentro de este sermón, las Bienaventuranzas, o mejor las Felicidades, son la introducción. Ellas enumeran las características del cristiano. Ser cristiano es como caer enfermo. Te contagiaste de Cristo. Para que no te asustes, el Salvador describe en las Bienaventuranzas los síntomas, lo que le pasa a uno que empieza a amar al Señor. No debemos asustarnos. No son una señal de debilidad. Ellas son la mayor seguridad de que andamos en el camino correcto.
Acerca de Dios
Hasta que vino el Señor, no teníamos una idea completa acerca de él. Lo que refleja mejor el carácter del Padre en el Antiguo Testamento es su santa ley. Los santos mandamientos nos brindan una perspectiva única, maravillosamente concisa, del carácter de la Deidad. Pero la ley tiene sus limitaciones. Por esto Jesús vino a mostrarnos, con sus actos y sus palabras, la mayor revelación del Padre. Él habló del camino de paz y la justicia. Sanó a los enfermos, cuidó a los niños y a los débiles.
Demostró que él es el Buen Pastor, que ama, sostiene y salva a sus ovejas (Juan 10:27-30). Nos enseñó también que Dios es espíritu, y que debemos adorarlo en Espíritu y Verdad (Juan 4:22-24). En resumen, Jesús nos mostró al Padre como nadie más podía hacerlo porque “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo mismo al mundo” (2 Cor 5:19).

Acerca del perdón y la humildad.
Jesús vino para asegurar la posibilidad de perdonar a los seres humanos, y para mostrarnos el camino para ser las personas más destacadas del mundo. Jesús es el perdón encarnado. En sus enseñanzas y parábolas, en sus actitudes, hasta en la misma cruz, no sólo mostró el perdón, sino que lo vivió. El perdón total, redentor, es una característica del Reino de la Gracia. Es algo sobrenatural que el hombre por sí solo no puede generar. Pero Dios nos lo puede dar si se lo pedimos con fe. El perdón, como todo lo sagrado, tiene sus límites. La capacidad de perdonar no implica que uno pueda tener autorización libre para ofender sin cesar a otro porque éste sea cristiano. Y también existe el pecado contra el Espíritu Santo.
Jesús también nos enseñó que la humildad es la verdadera grandeza. Los seres humanos pensamos que teniendo dominio y poder sobre los demás marcamos la diferencia entre aquel que es grande y aquel que no lo es. Incluso esta forma de pensar se da en la iglesia, cuando los miembros de ella se olvidan el ingrediente divino de ella. La iglesia no le pertenece ni a una persona, ni a una familia, ni a un grupo de personas. Pensar así ha hecho que la iglesia se vea como un club social y/o político, donde hay que ascender a través de esferas de poder. Esto en mayor o menor medida, origina una desnaturalización de lo que debería ser el cuerpo de Cristo. La iglesia le pertenece al Señor. Una iglesia sana y equilibrada, es un milagro maravilloso del Espíritu Santo de Dios. Pero es un milagro delicado, vulnerable a las ambiciones humanas. Por esto, nuestro deber como miembros y dirigentes es poner constantemente a nuestra iglesia en las manos del Pastor de ella. Esto es, sirviéndola y pastoreándola ejercitando nuestra voluntad “según Dios,” es decir según su Palabra y su testimonio; y “siendo ejemplos de ella.” Una vez más, Dios no requiere en su obra hombres capaces, sino hombres buenos.

Acerca de la salvación por gracia, mediante la fe.
La mejor definición que he encontrado de lo que es la gracia fue en un testimonio que dice que la gracia de Dios es todo aquello que él hace por nosotros. La gracia de Dios se manifestó en Cristo, quien nos salvó del pecado y de la muerte, aunque nosotros no hemos merecido tal salvación. La redención es libre hoy para todo hombre que quiera aceptar a Cristo Jesús crucificado como su Señor y Salvador. El nos redime por su obra perfecta consumada en el Calvario. Muchos cristianos nos quedamos allí, y predicamos sólo de esto, y hasta pensamos que hacemos bien bautizando personas que aceptan sólo esto. Pero la gracia de Dios se hace efectiva en la persona solamente mediante la fe. La fe es lo más valioso que existe. No se desarrolla por que sí. No es pura emoción. Es un maravilloso don celestial, que viene a través del entendimiento de la Palabra de Dios. Esto toma tiempo. Algunos pensamos que tenemos que ser como Pedro, que en un solo sermón bautizó a tres mil. Pero olvidamos que Pedro cosechó tres años de trabajo del Redentor del mundo. Y esos miles de bautismos se tradujeron en una iglesia fuerte, que podía sostenerse a sí misma, porque la cosecha había llegado cuando los granos
estaban maduros. Y lo mismo se da en todo ejemplo bíblico que se te pueda ocurrir. La fe, una vez manifiesta en nuestro ser, nos conduce a buenas obras. Y estas buenas obras, fruto del Espíritu en nuestras vidas, son las que dan gloria al Padre en nosotros.
Por esto, recibe la gracia, busca la fe, y vive para dar gloria.

Pr. Walther Ruiz
Loma Linda, abril de 2008.

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