Resumen: El desafio de sus dichos

by ojohnson on May 9, 2008

Jesus

Lección 6: “El desafío de sus dichos”

Para el Sábado 10 de Mayo de 2008


El versículo para memorizar dice: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:46).

En esta semana debemos de aprender a:

  1. Saber que muchas de las cosas que Jesús dijo no estaban en armonía con las
    normas de su tiempo.
  2. Sentir que la necesidad de aplicar los principios encerrados en las palabras de
    Jesús a nuestra vida diaria.
  3. Hacer que sigamos los dichos y las enseñanzas de Jesús, aun los que no son tradicionales.

A lo largo de su ministerio el Señor fue revelando con sus palabras y actos el carácter de su Padre Celestial. Sus dichos arrojaban relámpagos de luz acerca de la Verdad; pero así como las parábolas, no todas las personas los entendían inmediatamente. De esta forma el Maestro llamaba la atención de sus oyentes a profundizar la comprensión de sus enseñanzas, y a buscar con determinación el Reino de Dios y su justicia.

Acerca del matrimonio y la abstinencia. Mat 19:3-12
En los días de nuestro Señor, las dos instituciones que Dios había instituido en la creación estaban bajo serio ataque: El Sábado y el matrimonio. Mientras la observancia sabática se había distorsionado bajo el peso de las enseñanzas de los escribas y fariseos, el divorcio se había vuelto común en el pueblo judío. Un hombre podía despedir a su esposa con una carta de divorcio por cualquier motivo, y dado que él tenía la patria potestad sobre los hijos, la mujer podía quedar separada abusivamente de ellos. Algunos fariseos justificaban esta conducta basándose en Deuteronomio 24:1-4; donde Moisés permitió a los israelitas el divorcio usando un instrumento legal. Aunque la norma sólo se justificaba en casos muy graves, tenía que ser refrendada por los ancianos de la comunidad, e incluía la prohibición capital de volver con la mujer despedida, en el tiempo de Jesús la práctica se había vuelto un pretexto para una vida promiscua “legal.” Jesús afirmó la verdadera enseñanza bíblica: Dios odia el divorcio, y éste sólo se justifica ante la desviación sexual perversa de uno de los cónyuges. La percepción del matrimonio como una institución sagrada estaba tan deteriorada incluso en la mente de los discípulos, que estos respondieron: “Así no conviene casarse.” Jesús respondió que la sacralidad del matrimonio es algo que sólo una persona guiada por el Señor puede entender (Mt 19:11) ¿Quieres casarte? ¿Estás preparado para esto? ¿Entiendes ante el Señor lo que esto significa? Jesús terminó citando el caso de los eunucos. ¿Acaso será posible que una persona se mantenga casta por el poder de Señor? Si esto es así ¿acaso no podrá un matrimonio mantenerse fiel por causa del Reino de los Cielos? Un matrimonio feliz es una revelación de la gracia de Dios.

Acerca del perdón. Mat 18: 21,22
¿Cuántas veces debemos perdonar a nuestros enemigos? La respuesta del Señor: “hasta setenta veces siete” es una de las más interesantes de las Escrituras. Los seres humanos somos capaces de perdonar, hasta cierto punto. El perdón inmerecido e incondicional es una característica del Reino de los Cielos. Podemos llamarlo el perdón cristiano. Es un don divino, que el hombre no puede producir por sí mismo. Sólo se puede obtener sobre la base de la fe. ¿Porqué es necesario este perdón en medio del Pueblo de Dios? Porque toda ofensa, una vez cometida, genera eslabones consecutivos de pecado, hasta que el perdón cristiano rompe la cadena. ¿Alguien que conoces necesita este perdón? ¿Necesitas ser perdonado? Aquel que dijo “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” y “te perdono, vete y no peques más,” puede llenar tu vida de este don inapreciable. Y darte paz.

Acerca de la riqueza y el dar. Luc 12:32-34
“Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres” (Luc 12:33). Cuando Jesús hizo este pedido al joven rico, estaba probando su fe. También estaba mostrándole el camino de salvación. Porque Jesús no vino para empobrecernos, sino para salvarnos. Pienso que si el joven rico accedía al pedido del Maestro, éste no sólo le hubiera proporcionado su sustento diario, sino que lo hubiera tornado en una fuente de bendición para la iglesia. Porque seguir al Salvador nunca es pérdida, siempre es abundante ganancia. El evangelio dice enfáticamente que Jesús amó a este joven. Porque se acercó a él. Esa es la puerta que abre el raudal de amor que hay en corazón del Señor para todos nosotros.

Acerca de la perfección. Mat 5:48
“Sed pues vosotros perfectos” dijo el Señor Jesucristo. ¿Será esta la perfecta impecabilidad? Si nosotros pudiésemos ser perfectos en este sentido, no necesitaríamos un salvador. Muchos cristianos han caído en esta suerte de puritanismo (incluso algunos de ellos creyentes en la abolición de la ley en la cruz). Si uno comienza por este camino se va a convertir en un cristiano más o menos hipócrita. El contexto es claro; Jesús está hablando del amor a nuestro prójimo, incluso a un enemigo. El está apelando a la búsqueda por parte nuestra del mayor don que puede recibir un cristiano: reflejar el carácter del Padre en la vida. Y su carácter es amor, que se manifiesta en actos de misericordia y gracia. ¿Amas al Señor? La meta del cristiano es amar a Dios para poder conocerle. Es aquí donde tenemos que poner nuestra voluntad. En seguirle y amarle. Es lo único que nos puede cambiar. Porque ser cristiano es ser esencialmente un hombre o una mujer feliz.

Acerca de la familia. Luc 14:26
El que no aborrece a su familia, no es digno de ser mi discípulo. Más de uno ha justificado el dejar abandonada a su familia, para cambiarla por otra “opción,” hasta “más espiritual;” al torcer por su empecinada concupiscencia el verdadero sentido de las palabras del Maestro. El verdadero sentido de este dicho se entiende al comparar todas las declaraciones bíblicas al respecto. No se trata de abandonar a nuestros seres queridos. Aquí el énfasis es la decisión que uno debe tomar cuando nuestros familiares nos aborrecen, oponiéndose a nosotros por ser seguidores de Cristo. En este caso debemos preferir al Salvador. Pero aún en esa circunstancia, la actitud frente a los opositores debe ser mostrar a Cristo en nuestras vidas. Porque el evangelio es en realidad la mayor bendición para la familia. Un creyente que sigue a Cristo ya santifica a su familia (1 Cor 7:14). Si amamos a los demás por causa del Señor, ¿Cuánto más a nuestra familia?

Así, los dichos de Jesús son maravillosas perlas de sabiduría que nos muestran con claridad vislumbres del Reino de los Cielos. Nos motivan al estudio de la Palabra y nos conducen a reconocer la sabiduría divina. Para que podamos ser salvos y vengamos al conocimiento de la verdad.

Pr. Walther F. Ruiz
Loma Linda, Mayo de 2008

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