La tarea de los ángeles

by etavarez on abril 30, 2011

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” Hebreos 1:14.angel

¿Cuánto sabes de los ángeles? ¿Conoces su ministerio según lo describe en la Biblia?

Últimamente han salido a la venta varios libros que contienen relatos de personas que cuentan cómo en momentos difíciles fueron socorridos por seres que desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. Muchos de ellos sostie­nen haber conversado con estos seres y hasta transmiten sus “mensajes” a modo de testimonio. Algunos de estos libros proponen categorías de ángeles según sus características, y hasta proponen nombres para identificarlas.

Más allá de lo que estas personas pretendan haber vivido, es importante conocer a la luz de las Escrituras qué son los ángeles y para qué están. La Biblia es la única fuente segura de conocimiento, ya que los demonios tam­bién son ángeles y pueden disfrazarse de seres enviados por Dios.

En primer lugar, el hombre es “un poco menor que los ángeles” (Sal. 8:5). Los ángeles hacen guardia “alrededor de los que le temen a Dios, y los defienden” (Sal. 34:7), pero también pueden ejecutar los juicios divinos (2 Sam. 24:16). Fueron testigos de la creación del hombre y del mundo (Job 38:4-7), y participaron en el nacimiento del Señor Jesús y en su resurrección (Luc. 2:13,14; 24:4). El único nombre que cita las Escrituras de uno de ellos es Gabriel, que apareció a Daniel para que el profeta entendiera la visión (Dan. 8:16), a Zacarías para informarle del nacimiento de su hijo Juan (Luc. 1:19) y a María para anunciarle que sería la madre del Salvador del mundo (vers. 26).

Después de hacer una extraordinaria descripción de la divinidad de Je­sús, el autor de hebreos habla de la actividad angelical en el cielo y eleva la pregunta: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” Así como toda la Deidad está interesada en tu salvación y tu crecimiento espiritual, también los ánge­les, esos “espíritus ministradores” que nunca cayeron en pecado, desean ayu­darte para que tu vida se asemeje a la vida de Jesús. Kilos velan por tu segu­ridad y están para socorrerte, pero lo que más anhelan es que vivas en armonía con Dios y su voluntad. Y cuando venga Jesús, ¡qué alegría sentire­mos al conocer a nuestro compañero angelical! “¡Qué sensación le producirá conversar con el ángel que fue su guardián desde el primer momento!” (La educación, p. 305).

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