Resumen de: “Luchando con toda energía”
Para el Sábado 10 de Noviembre de 2007
El versículo para memorizar dice: “para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.” (Col. 1:29)
Dios desea que su pueblo muestre un marcado contraste, en carácter y conducta, con el mundo incrédulo. Solo mediante constante vigilancia y ferviente oración mezclada con fe, podemos preservar nuestro carácter peculiar y santo como hijos e hijas de Dios.
Cuando un hombre es convertido por la verdad, prosigue la obra de transformación del carácter. Tiene una medida aumentada de entendimiento. Al convertirse en un hombre que obedece a Dios, tiene la mente de cristo y la voluntad de Dios se convierte en su voluntad. (Mensajes selectos, t.1, p.396)
El espíritu de verdad
La santidad, que según la Palabra de Dios debe poseer antes de poder ser salvo, es el resultado del trabajo de la gracia divina sobre el que se somete en obediencia a la disciplina y a las influencias refrenadoras del Espíritu de verdad. (Los hechos de los Apóstoles, pp. 424)
El Consolador es llamado el “Espíritu de Verdad”. Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira.
El Espíritu Santo puede guiarnos por el camino correcto, pero solamente, si estamos dispuestos a dejarnos guiar. Dios no puede forzarnos a hacer algo que no queramos. Cuando estamos atribulados y estamos en medio del crisol debemos de aprender a reconocer que tal ves, nosotros nos hemos buscado esa situación. Dios no quiere que mal pasemos por eso el Espíritu Santo está para guiarnos y enfocar nuestros actos en Cristo Jesús.
La cooperación divino-humana
Se le concede al hombre una parte en esta gran lucha por la vida eterna: debe responder a la acción del Espíritu Santo. Se requerirá una lucha para vencer a las potestades de las tinieblas, y el Espíritu obra en el para lograrlo. Pero el hombre no es un ser pasivo, que se haya de salvar en la indolencia. Está llamado a esforzar todo musculo y ejercitar toda facultad en la lucha por la inmortalidad; sin embargo, es Dios quien imparte la eficiencia. Ningún se humano puede salvarse en la indolencia (Consejos para los maestros, p. 352).
Si analizamos el texto de arriba, nos damos cuenta de que el camino que recorremos como cristianos es una constante lucha. Sólo si le pedimos a Dios que nos ayude podremos llegar a donde él quiere. En la lección de este día, Pablo no está esforzándose con todo lo que él tiene, sino con todo lo que Dios le da. Es decir Pablo fue un gran mensajero de Dios, su ministerio fue hecho con gran esfuerzo y disciplina personal, pero realizado con el poder de Dios. Debemos de esforzarnos para llegar, y Dios está dispuesto a ayudarnos en cada momento de la travesía.
La voluntad disciplinada
Subyugar el yo y colocar las pasiones bajo el control de la voluntad es la mejor conquista que los hombres y las mujeres pueden realizar (Consejos sobre la salud, p. 347).
Mediante el debido uso de la voluntad, cambiará enteramente la conducta. Al someter nuestra voluntad a Cristo, nos aliamos con el poder divino. Recibimos fuerza de lo alto para mantenernos firmes. (El ministerio de curación, pp. 132)
Tu parte es poner tu voluntad del lado del Cristo. Cuando le rindes tu voluntad, inmediatamente toma posesión de ti y obra en ti para querer y hacer según su beneplácito. Nunca tendrás éxito en elevarte a ti mismo a menos que tu voluntad este del lado de Cristo, colaborando con el Espíritu de Dios. No pienses que no puedes, sino dí: “Yo puedo, y lo haré”. Dios ha prometido su Espíritu para ayudarte en todo esfuerzo decidido (La temperancia, p. 101).
Como cristianos debemos saber que somos seres de origen pecador y nuestros sentimientos muchas veces influyen en la manera en que nos comportamos. Debemos de aprender a controlar nuestras mentes si queremos estar en armonía con Dios.
Compromiso radical
Es para nuestro propio beneficio y seguridad que Dios nos pide abandonar todo proyecto cuestionable y egoísta y limpiar el alma de pecado.
A todos llega la tentación de satisfacer deseos egoístas y exorbitantes, pero recordemos que el señor de la vida y la gloria vino a este mundo para enseñar a la humanidad la lección de la abnegación (El hogar cristiano, p. 347).
“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mat. 5:29).
Este versículo es el tema central de este día. Jesús no nos está diciendo que nos hagamos daño, todo lo contrario, el quiere que hagamos todo lo posible dentro de nuestro alcance para evitar caer en el pecado.
Dios quiere lo mejor para nosotros y muchas veces por dejarnos llevar de nuestras mentes y nuestros cuerpos, hacemos cosas que no debemos. Es por esto que Dios usa crisoles para captar nuestra atención cuando hay mucha distracción a nuestro alrededor.
La necesidad de perseverar
La experiencia de Jacob atestigua el poder de la oración insistente. Este es el tiempo en que debemos aprender la lección de la oración que prevalece y de la fe inquebrantable. Las mayores victorias de la iglesia de Cristo o del cristiano, son las victorias que se alcanzan en la cámara de audiencia con Dios, cuando la fe fervorosa y agonizante se toma del poderoso brazo de la omnipotencia.
Los que no estén dispuestos a dejar todo pecado ni a buscar seriamente la bendición de Dios, no la alcanzaran. Pero todo los que se afirmen en las promesas de Dios como lo hizo Jacob, y sean tan vehementes y constantes como lo fue él, alcanzaran el éxito que él alcanzó.
Para recibir ayuda de Dios, el hombre debe de reconocer sus debilidad y deficiencia; debe esforzarse por realizar el gran cambio que ha de verificarse en él; debe comprender el valor de la oración y del esfuerzo perseverante. Los malos hábitos deben de desterrarse; u solo mediante un decidido esfuerzo por corregir estos errores y someterse a los sanos principios, se puede alcanzar la victoria.
Sobre el autor: Osvaldo Johnson
Fundador y editor general de este lugar, fiel amante de Dios y estoy en busca de una piedrita con mi nombre en un día no muy lejano.
Web | Twitter | Facebook | More Posts (1016)




