Resumen de: “Cristo en el crisol”
Para el Sábado 29 de Diciembre de 2007
El versículo para memorizar dice: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mat. 27:46)
En esta semana debemos de aprender a:
- Saber que Dios, por medio de Jesús, estuvo preparado para sacrificar todo para reconciliarnos con él.
- Sentir la inmensidad de lo que Cristo vino a hacer en la tierra por nosotros, y la insignificancia comparativa de nuestros propios aprietos.
- Hacer memoria de los resultados del sufrimiento de Cristo por nosotros, por nuestra redención, y entonces vivir nuestra vida en armonía con ello.
Los primeros días
Imagínate nacer entre la pobreza, en una familia donde hay muchas necesidades y pocos recursos. Para empeorar las cosas aun mas, Jesús nació en Nazareth, un lugar donde, según Juan 1:46, no podía salir nada bueno. Nació en un establo, porque no había lugar para él en la posada. Desde antes de nacer su vida se vería llena de dificultades.
Entre todas estas dificultades vivió Cristo. Entre maltratos, intento de apedreo y acusaciones falsas. El tuvo que soportar todo esto y seguir adelante haciendo cumplir la palabra de Dios.
Despreciado y rechazado por los hombres
Como mencionamos en el comentario anterior Jesús sufrió muchísimo lidiando con el rechazo que recibía de las personas que vino a salvar. Podemos decir que él sufrió doble, pues sufría por ver como su pueblo estaba sumergido en el pecado, y sufría por el rechazo que ellos le daban a la importante llegada del Mesías.
Jesucristo, en un momento, fue despreciado hasta por los apóstoles. Hasta su madre llego a dudar de él en un momento. Las personas que curaba, hasta después de haberlas curado, dudaban de él. Esta debe de ser la situación mas difícil en la que cualquier ser humano puede encontrarse. Imagínate que estas tratando de ayudar a alguien, y por mas que tratas esa persona no se deja, es doloroso.
Jesús en el Getsemaní
La semana antes de Jesús morir, el rogó a Dios que le dejara pasar esa prueba que estaba por venir. El empezaba a sentir como el pecado de la humanidad caía sobre él. Esto no tiene forma de describirse, Jesús sabia y sentía el dolor y aunque pidió a Dios que lo ayudara, también le hizo saber que estaba listo para acatar su palabra.
Era tanto el peso de nuestros pecados que Jesús transpiro sangre. Era tan grande el pecado que Jesús sintió que se estaba alejando de su padre. Es doloroso darse cuenta como tu padre te deja a un lado, es doloroso para un padre ver a su hijo sufrir por otros. El amor de Dios es tan grande que soporto todo esto por nosotros.
El Dios crucificado
La muerte por crucifixión era uno de los castigos mas fuertes que el gobierno romano podía administrar a una persona. Era una muerte lenta y dolorosa. No describiré lo sangriento que fue para Jesús, ni el gran esfuerzo que tuvo que hacer para poder llevar a cabo el mandato divino, pero si destacare el significado que esta acción tiene para nosotros.
Sino hubiera sido por Jesús, hoy no fuéramos salvos. Sino hubiera sido por su amor hacia nosotros, hoy no seriamos nada. No fuéramos merecedores de recibir las bendiciones y tener la oportunidad de reunirnos con él cuando el regrese. Mas que un acto de valentía, cuando Jesús murió por nosotros nos demostró lo grande que es, y cuanto esta dispuesto a dar para que nosotros nos salvemos.
La muerte de Jesús estuvo rodea de eventos naturales y sobre naturales que muestran lo importante que fue. El velo del templo se rasgo en dos, la tierra tembló y estuvo en tinieblas todo el día.
El Dios sufriente
Debemos recordar dos cosas:
Primera, Cristo, nuestro Señor, sufrió más de lo que cualquiera de nosotros, alguna vez, podría sufrir. En la cruz, él “llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores” (Isa. 53:4); lo que experimentamos solo como individuos, él lo sufrió en forma corporativa por todos nosotros. Él, que no tenía pecado, “por nosotros [...] hizo pecado” (2 Cor. 5:21), sufriendo de una manera que nosotros, como criaturas pecadoras, no podemos ni siquiera comenzar a imaginar.
Pero, segunda, como nosotros sufrimos, debemos recordar los resultados del sufrimiento de Cristo, es decir, lo que se nos ha prometido por medio de lo que Cristo hizo por nosotros.
Sobre el autor: Osvaldo Johnson
Fundador y editor general de este lugar, fiel amante de Dios y estoy en busca de una piedrita con mi nombre en un día no muy lejano.
Web | Twitter | Facebook | More Posts (1016)





