Resumen de: “Morir como una semilla”
Para el Sábado 22 de Diciembre de 2007
El versículo para memorizar dice: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” (Jn. 12:24)
En esta semana debemos de aprender a:
- Saber que servir a Dios requiere que, en algún sentido, muramos al conjunto de necesidades y deseos que llamamos el yo.
- Sentir un deseo de seguir el ejemplo de Jesucristo al entregarse totalmente a la voluntad de Dios.
- Hacer la decisión de escuchar lo que Dios nos pide que hagamos, y tal vez lo que quiere que renunciemos, y dirigir nuestras vidas en armonía con esto.
Sumisión para el servicio
En Filipenses 2:5-9 Pablo nos narra como Jesús, sin pensarlo dos veces obedeció la voluntad de Dios. Vino a la tierra a morir por nosotros. Renuncio a su puesto y su gloria para salvar a cada uno de nosotros. Esto es lo que le llamamos sumisión de servicio, el dejar todo por el amor a Dios. Suena muy decirlo, pero es mucho mas difícil hacerlo que decirlo. En otras palabras la actitud de nosotros, si queremos salvarnos, es la de ser como Cristo Jesús cuando vino a esta tierra, una actitud de servicio.
Morir viene antes de conocer la voluntad de Dios
En esta lección el autor nos insta a morir, claro está, al viejo yo. Debemos de tener una mente renovada, y solo con la ayuda del Espíritu Santo podremos hacerlo. Morir quiere decir, renovar nuestro forma de ser y de pensar. Cuando hagamos esto seremos capaces de comprobar cual es la voluntad de Dios.
Pablo escribe que seremos capaces de “comprobar cuál es la voluntad de Dios” (vers. 2, NVI) cuando:
1. Tengamos una correcta comprensión de las “misericordias de Dios” para nosotros (vers. 1)
2. Nos ofrezcamos como sacrificios vivos a Dios (vers. 1)
3. Nuestras mentes sean renovadas (vers. 2).
Disposición a escuchar
La disposición a escuchar es cuando estamos en una posición tal que dejamos guiarnos por los mandatos de Dios. Para poder hacer esto debemos de estar en comunión con Dios en todo momento. Si estamos alejados de Dios y andamos por caminos que no alegran a Dios, se nos hará difícil poder escuchar cuando Dios nos habla a través del Espíritu Santo.
El autor utiliza a 1Samuel 2:12-3:18 para ilustrarnos un ejemplo de como nuestras propias acciones, o en este caso, inacciones no nos permiten escuchar a Dios. Elí nunca interfirió en los asuntos de sus hijos, aun sabiendo que ellos se comportaban de manera pecaminosa ante Dios. Esta inacción de parte de Elí, fue lo que lo llevo a su fracaso. El sabia que tenia que hacer y no lo hacia, dejo que sus hijos hicieran las cosas a su antojo, y esto fue su gran error.
Dependencia propia
La historia de Saúl es un ejemplo perfecto de lo que sucede cuando asumimos que no necesitamos a Dios y hacemos las cosas por nuestra propia cuenta. Lee 1 Samuel 13:1-14 y date cuenta de que Saúl aun sabiendo que debía de esperar la señal de Dios, hizo algo que no era incorrecto, pero no era lo que Dios quería que él hiciera.
Cuando dependemos de nuestro juicio en vez de confiar en la palabra de Dios, nos abrimos a toda suerte de problemas. Podemos resumir lo que Saúl hizo en tres pasos: 1. Dependió de su vista, 2. Dependió de su pensamiento y 3. Dependió de sus sentimientos.
Sustitutos
Hay tres sustitutos que a veces usamos en lugar de Dios:
1. Usar la lógica humana o la experiencia pasada, cuando lo que necesitamos es una nueva revelación divina.
2. Bloquear los problemas en nuestra mente, cuando lo que necesitamos son soluciones divinas.
3. Escapar de la realidad y evitar a Dios, cuando lo que necesitamos es comunión con Dios para recibir poder divino.
Aprendamos a dejar que el Espíritu Santo sea nuestro guía, solo así podremos ser triunfadores en el camino del Señor.
Sobre el autor: Osvaldo Johnson
Fundador y editor general de este lugar, fiel amante de Dios y estoy en busca de una piedrita con mi nombre en un día no muy lejano.
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