“Hijo mío, guarda mis razones y atesora contigo mis mandamientos” Proverbio 7:1
Entre las decisiones que tomas, hay algunas que no tienen gran importancia mientras que otras tienen un peso terrible. Por ejemplo, puedes equivocarte en poner el reloj despertador y llegar tarde al colegio, y lo más grave será que te marquen ausente. Pero, si te equivocas con la profesión que elijas, puede ser una persona desdichada por tener que trabajar todos los días de tu vida en una labor que no te agrada.
La elección de la persona que vivirá contigo toda la vida tiene una importancia mayúscula. No puede ser tomada a la ligera, no se la debe considerar en un momento de apuro, no se puede hacer sin consultar a Dios. Satanás procurara que te equivoques, que elijas mal, que te enredes en tus errores, porque de esta manera tu hogar pasara a ser uno de los tantos fracasados. Por eso no te alejes de la mano de Dios y de sus mandamientos, y mira qué clase de persona esta a tu lado.
Víctor no pudo elegir bien. Aunque había nacido en un hogar adventista, con sus 19 años se había alejado de Dios y de la iglesia. No se había dedicado a estudiar por que su padre le proveía trabajo, y con eso consideraba su futuro asegurado. En el amor, no tenía nada definido, pero se “descuido” cuando entablo una relación con una joven que no amaba a Jesús. A pesar del disgusto de su familia con esa relación, Víctor la continúo porque no tenía mucho que perder en una relación en la que no amaba a la otra persona. Pero después de unos meses, su novia quedo embarazada, y sintió que se le venía el mundo abajo.
Víctor no estaba preparado para ser padre, pero asumiendo la responsabilidad que implica la paternidad, se caso para no dejar a un hijo sin padre. Los años pasaron aunque su esposa ingreso a la iglesia, esa convivencia nunca fue feliz. Celos, peleas, recriminaciones, infidelidades conyugales y dolor fue lo que reino por años en ese hogar mal formado, aun con la presencia de varios hijos.
Estoy seguro que si alguien le preguntara a Víctor en el presente, ¿te gustaría echar atrás el reloj? Su repuesta seria un SI rotundo. Tristemente, no es posible. Hay decisiones que una vez tomadas no se pueden echar atrás, y cuando decidió tener relaciones con esa chica que ni siquiera amaba, no considero las consecuencias que podrían traerle sus acciones.
Dios te invita en el día de hoy a que atesores sus mandamientos para que te protejan de las consecuencias que te impedirán ser una persona feliz y te cuiden de los errores que podrías llegar a lamentar en el futuro.





