Comentario: Nacido de Mujer: La Expiación y la Encarnación

by ojohnson on November 21, 2008

Lección 8: “Nacido de Mujer: La Expiación y la Encarnación”

Niño Jesus

Para el Sábado 22 de Noviembre de 2008

El versículo para memorizar dice:“Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él” (1 Juan 3:5).

OBJETIVOS:
1. Conocer que, reconciliando consigo al mundo en Cristo encarnado; Dios se hizo plenamente hombre. Fue una Iniciativa divina provista para nuestra expiación.
2. Sentir: el compromiso de la reconciliación en la identidad de fe y esperanza en Cristo nuestro Redentor.
3. Elegir: ser fiel y leal a Dios en todo momento, situación o circunstancia, siguiendo el ejemplo de Cristo.

VERDAD CENTRAL:
En la intención divina de reconciliarnos con Él, con los demás y con nosotros mismos, la Una plenitud divina: ¿Qué significa, plenitud divina en Cristo? La identidad propia de Jesús como hijo de Dios está en su participación activa en la divina providencia creadora y redentora. Plenamente divino, posee vida en si mismo, la cual entregó en expiación nuestra, para volverla a tomar a fin de otorgarnos con ella la vida eterna. En la divina intención reconciliadora, Cristo, uno con Dios; se sometió en todo a la voluntad del Padre. Esa plenitud divina lo constituye en “el vínculo que une a Dios con la humanidad”. encarnación fue perfecta y completa en nuestro favor.

La fidelidad de Cristo en su compromiso divino de salvarnos, hizo posible su victoria sobre el pecado y nos aseguró el triunfo, aun sobre la muerte. Solo la divinidad, inmersa en la humanidad, podía cumplir los requerimientos de la ley y pagar el precio de su violación. Por ello, para la expiación fue necesaria la plenitud divina en combinación perfecta con la plenitud humana de Cristo, fusionadas en un estilo de vida cuyo ejemplo de compromiso, fidelidad y victoria, nos guíe a imitarlo como hijos aceptos ante el Padre, por sus méritos sagrados ganados en la cruz.

ENSEÑANZAS:
1. Una plenitud divina: ¿Qué significa, plenitud divina en Cristo? La identidad propia de Jesús como hijo de Dios está en su participación activa en la divina providencia creadora y redentora. Plenamente divino, posee vida en si mismo, la cual entregó en expiación nuestra, para volverla a tomar a fin de otorgarnos con ella la vida eterna. En la divina intención reconciliadora, Cristo, uno con Dios; se sometió en todo a la voluntad del Padre. Esa plenitud divina lo constituye en “el vínculo que une a Dios con la humanidad”.
Éxodo 40:35; Mateo 1:18-25; Lucas 1:34, 35; Romanos 6:23; Filipenses 2:6,7; Colosenses 2:9.

2. Una plenitud humana: ¿Qué significa plenitud humana en Cristo? La encarnación de Cristo es un misterio, por lo tanto, incomprensible. Al identificarse totalmente con la humanidad, pudo participar de la muerte, venciendola para beneficio nuestro. “Aquél en quien moraba la plenitud de la Deidad corporalmente, se manifestó en el desvalido bebé del pesebre”. Perfecta y plena humanidad. Esa plenitud humana de la encarnación hizo posible nuestra reconciliación con Dios y con nosotros mismos. Es el vínculo que une a la humanidad con Dios. Solamente Dios, en Cristo, pudo hacerlo.
Mateo 26:38; Lucas 2:40; 23:46; Juan 1:1, 2, 14; 3:3-9; 1 Corintios 15:22, 45; Hebreos 1:3; 5:8; Gálatas 4:4

3. Una preparación previa: ¿Qué tan importante y práctico es el Día de la Expiación para la iglesia hoy? El Día de la Expiación era un evento sumamente solemne, por lo tanto requería una preparación previa como condición fundamental para el momento cumbre del proceso de purificación. Si bien la expiación era un acto corporativo para el pueblo, también era un acto particular de purificación y santificación tanto para cada uno como para el sacerdote. Como el remanente del pueblo de Dios, estamos viviendo el tiempo de preparación previo a su gloriosa venida; es muy importante que observemos los detalles
de este santo evento.
Mateo 3:13 – 17; Lucas 3:21, 22; Juan 3:16; Romanos 5:8.

4. Un ejemplo de fidelidad: ¿Cómo puede considerarse la fidelidad en relación al compromiso?
El amoroso compromiso de Cristo llevó su fidelidad hasta la muerte y muerte de cruz. Consciente de su misión, pese a las circunstancias, se mantuvo fiel a los designios divinos, sujeto siempre a la voluntad del Padre, aun en la más difícil situación de necesidad extrema. Y “Aunque fue tentado por el enemigo de modos en que ningún otro ser humano ha sido o será tentado, Jesús permaneció leal al Padre y venció donde Adán falló”. Las condiciones favorables de un ambiente perfecto, la abundancia de alimentos que le rodeaban, la plena satisfacción de sus necesidades, hacían la situación ventajosa para Adán, respecto a Cristo; en terribles condiciones colmadas de pecado, en completa escasez de alimentos, debilitado completamente por el hambre, pero consciente de complacer solo y únicamente al Padre, Jesús no dudó en ningún momento de su palabra, y permaneció leal procurando siempre escuchar su dulce voz. ¿Es nuestro compromiso cristiano tal que nos impele a ser fiel?
Mateo 4:1-11; Marcos 1:12, 13; Romanos 5:1; 12:2; 2 Corintios 5:21; 1 Juan 3:1-3.

5. Un elemento redentor: Un elemento redentor: ¿Cuál y de quien es finalmente la victoria?
El triunfo de Cristo sobre el pináculo de la tentación nos capacita también a vencer nuestro propio pináculo; y participar con Él de la victoria sobre la muerte. El ministerio de Cristo, constantemente evidenció su victoria sobre el poder de la muerte, hasta su triunfo final en la cruz, cuando entregó su vida en expiación para nuestro rescate; volviendo a tomarla en su resurrección, a fin de asegurarnos la vida eterna y con ella la esperanza de restauración total y la victoria en nuestra experiencia personal cotidiana, pero mientras nos mantengamos fieles a nuestro compromiso de fe. ¡La victoria nuestra
esta asegurada, cada uno decide!
Mateo 9:35; Marcos 1:41; 2:15-17; 5:35-43; 7:29, 30; Lucas 7:11-17; 17:11-17; Juan 1:12, 13; 4:39-42; 53;11:38-44; 20:30, 31.

APLICACIÓN PERSONAL:
El plan de salvación no podremos comprenderlo plenamente, solo podemos aceptarlo por fe, y será tema de estudio aun en la eternidad. En la encarnación de Cristo, su ministerio, muerte y resurrección tenemos una manifestación clara del compromiso divino en nuestro favor. Aún cuando tomó sobre sí la naturaleza humana, Cristo, todavía era uno con Dios.“La realidad de la unión de lo humano con lo divino en Cristo es indispensable para nuestra expiación” este es el compromiso divino; pero la realidad de nuestro compromiso está en nuestra respuesta; por lo que necesitamos: 1) Conocer y aceptar a Cristo como nuestro salvador personal. 2) Mantener una relación de fe activa, unida en experiencias de oración y consagración fiel a sus mandatos y leyes. 3) Vivir el estilo de vida de Cristo
en amor y servicio a los demás para salvación y redención eternas. Si bien es cierto: “En la encarnación de Jesús, vemos al único ser humano que nació en este planeta en completa y perfecta unión con Dios. Su victoria, nos ha asegurado que por sus méritos nosotros también saldremos victoriosos. ¡Maravillosa certeza!

© Cora Duma Escobar de Villareal

Recursos Escuela Sabática

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